Neoliberalismo y otras patologías de la normalidad

ERICH FROMM, ENTRE PATOLOGÍAS DE LA NORMALIDAD

Poco cabe decir del making of de un ensayo: no suele haber muchos dimes y diretes con los que lidiar. Los ensayos juegan en otra división muy distinta a la de las novelas. Aquí el esfuerzo de síntesis sobra. Aun así, no demoremos la brevedad.

Es de todos conocido que lo que se escribe entre las líneas de toda novela negra, paralelo a la trama que se desarrolla, es crítica social. Si no hay esto…, no hay novela negra que valga. Sería otra cosa. A este respecto, como persona formada en Filosofía, tengo mucho ganado gracias, en parte, a Erich Fromm y a la Escuela de Frankfurt. Con Erich Fromm contraje una deuda hace mucho tiempo, que con la publicación de este ensayo creo haber saldado. El miedo a la libertad fue el primer ensayo de filosofía que leí de un solo tirón en mis tiempos no universitarios. Su claridad expositiva, la facilidad con la que escribía Fromm, el tema que ahí se trataba, obviamente, me sedujeron enormemente. Y decidí seguirle. Vinieron a continuación Psicoanálisis de la sociedad contemporánea, Ética y psicoanálisis… Y así hasta que, en lugar de leer, me recreé en la labor de estudiar por entero todas sus obras traducidas al castellano, incluidos los artículos, seminarios y conferencias póstumas compilados por Rainer Funk.

Neoliberalismo y otras patologías de la normalidad

Cuando llegué a la universidad, ya tenía claro el terreno que más tarde habría de pisar. Tras ser laureado con la máxima distinción en el trabajo de fin de carrera que realicé acerca de la agresividad, el freudomarxismo y la concepción social de Fromm, hubo quien me alentó para continuar y hacer un doctorado sobre todo su pensamiento. Lo rechacé de inmediato. Rehusé precisamente por deferencia póstuma al mismo Fromm… y porque no hay cosa más hipócrita y poco original que pensar sobre lo que ya han pensado o dicho otros. Las tesis doctorales en filosofía son casi siempre así: vida y milagros de tal autor desde una visión crítica. ¿Qué hay de nuevo, de especial? ¿Se es del todo creativo? ¿Qué sentido tiene, aparte del de engordar el narcisismo curricular? ¿Para qué perder tiempo y dinero? Distintas son las tesis científicas: un trabajo original puede derivar en la creación de una vacuna que salve millones de vidas, por ejemplo. Hacer una tesis doctoral en filosofía es equivalente a la labor de un periodista del corazón en su cotilleo al famoso de turno. ¿A quién le interesaría?: a los friquis de siempre. Y si la cosa es por vocación… es mejor tener el reconocimiento del público en general, y no el de un tribunal que, en más de las veces, no se entera de lo que le estás contando, por no hablar del sempiterno ninguneo académico y universitario.

Enseguida me Neoliberalismo y otras patologías de la normalidaddi cuenta de que Erich Fromm era más conocido fuera de las aulas universitarias que dentro de ellas. Y como pertenecía más al universo de la calle, un tanto leída, eso sí, me encomendé a la labor que tenía en mente hacía tiempo, algunas decenas de años: Fromm debía ser divulgado para ese otro academicismo no apoltronado en la caspa y en la papada señorial arquetípica del funcionario mamón. Así que con estas me embarqué en la aventura de traer a Fromm a nuestros días, de dar a conocer la vigencia de su pensamiento, y, a través de su magisterio, tocar los temas que con más incidencia se cuelan en las mentes de los ciudadanos de hoy: el terrorismo financiero, la corrupción, los nacionalismos, el concepto de salud mental, las patologías de la normalidad… Todo acomodado en la impronta postmoderna o… transmoderna, según algunos. Es evidente que comulgo con las ideas de Fromm. Me declaro afín a Marx, pero al igual que este no soy marxista. El que quiera entender que entienda. Y con respecto a Freud, no es que sienta especialmente devoción por sus planteamientos, pero sí por lo más universal de él: el inconsciente. Mi interés por las neurociencias y por la filosofía de la mente, los estudios que se efectúan acerca de la interrelación entre la «razón» y lo irracional, la percepción, el cognitivismo, etc., surgió de Freud… y del filtro frommiano. De todo esto se empapan mis novelas hasta ahora publicadas.

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