Oct 06 2017

489, ad perpetuam memoriam

Curso paracaidista 489

 

Curso paracaidista 489, ad perpetuam memoriam:

Tal día como hoy, pero treinta años atrás, un 6 de octubre de 1987 (al menos esta es la fecha oficial que figura en mi blanca), junto con nuestros hermanos del curso 491, nos incorporamos a la Brigada Paracaidista. Unos lo hicisteis en busca de aventura; otros, por vocación militar; bastantes, por no preferir, en aquel entonces, una inútil mili de pistolo de carácter obligatorio para todo españolito. No faltasteis los que quisisteis dar con vuestra iniciativa una solución temporal al «problema de la existencia humana», simplemente porque os sentíais atraídos por la metafísica de la muerte, o, desde un punto de vista más prosaico, porque muchos de vosotros queríais ser como Rambo y matar jabalíes con un cortaúñas saltando desde un avión. Pero fueran cuales fueran las motivaciones individuales, hubo una, de la que apenas éramos conscientes, en cuya mística y trascendencia caían todas las demás, que provocó al destino para que nos reuniera a todos nosotros en el Batallón de Instrucción Paracaidista: la que proyectaba el Espíritu de superación, esencia de la BRIPAC.

Curso paracaidista 489

En efecto, un Espíritu de superación «…ante un abismo abierto con su ingrata incertidumbre», como bien podría apostillar la Oración paracaidista: queríamos probarnos a nosotros mismos en las situaciones más arriesgadas, y a la BRIPAC la consideramos sencillamente una excusa. No obstante, compañeros, no nos confundamos. Como todos los Caballeros Legionarios Paracaidistas no fuimos voluntarios a la Brigada. Ella nos eligió. Aquel Espíritu nos sedujo, nos habló en la imaginación, en los sueños, envenenó nuestras mentes…, y acudimos a su extática y misterio. Y la Brigada nos puso a prueba, sentía curiosidad por saber de lo que verdaderamente estábamos (y seguimos estando) hechos… Sin embargo, la llamada celestial embaucó a muchos. ¿Recordáis las renuncias que hubo, la gente que no aguantó el castigo al cuerpo y a la mente? Y eso que no habían experimentado aún la presión del salto… Incluso una vez en Alcalá hubo quien desertó. Estaba claro que lo de saltar desde el Aviocar, el Caribou y no digamos ya desde maese Hércules, alias el Yuyu, tarde o temprano tendría sus consecuencias. ¿Os acordáis de aquel «potente» salto nocturno que realizó toda la Bandera en Casas de Uceda? Los Yuyus no daban abasto. Creo que ese salto sirvió de inspiración para que nuestro compañero Fonseca Lambert, reconvertido en «banderolo» tras su paso por el Cuartel General, escribiera una pequeña historia de ficción en la revista Boina Negra.

Sí, tocados por el hálito divino del firmamento paracaidista para que este comprobase de lo que éramos capaces: los «supervivientes» respondimos con vehemencia. Pese al masivo número de renuncias, lo cierto es que en el corte de Jabalí Nuevo tuvieron que hacer dos cursos: el 489 y el aludido 491. Los mandos no se imaginaron que a la vuelta del verano del 87 hubiera tantos convocados. Hasta los vecinos de Alcantarilla se asustaron al ver de repente aquel desembarco de reclutas en la estación de tren. No digamos cuando nos vieron aparecer los de Jabalí que, acostumbrados al desfile de «cucos» y de «calendarios con patas», se echaban las manos a la cabeza al paso de tan siniestra y variopinta tropa camino Santa Bárbara. Ahí estábamos, dando el cante desde el principio, con nuestros bártulos y miserias, por esa carretera que comunicaba Alcantarilla con Jabalí Nuevo, con el mejor de los ánimos para demostrar a la Brigada por qué se fijó en nosotros…

El curso paracaidista 491 fue destinado casi en su totalidad a la III Bandera. Nuestro curso, sin embargo, estuvo más repartido. El grueso del mismo recaló también en la «Ortiz de Zárate», pero no pocos compañeros fueron destinados a la I Bandera, la «Roger de Flor», alguno en la Compañía de Cazacarros, en el citado Cuartel General y, como no podía ser de otra manera, dos de nosotros (Pipo y Kleiman), dignos representantes de nuestra dureza y determinación, se quedaron como instructores en el BIP, forjando a las promesas de una hermandad preparada para el combate.

Curso paracaidista 491

Este sutil contraste venía motivado precisamente por el fundamento rector de inicio del curso 489: su polivalencia. Valíamos tanto para un roto como para un descosido. Un atributo que justamente guarda relación con una de las principales características de la Brigada Paracaidista: polivalente y de alta disponibilidad. Así éramos, participando posteriormente de esta condición en las necesidades complutenses nuestros compañeros de armas del 491. Desde fusileros hasta fatigas de cocina, pasando por personal de transmisiones, de reconocimiento, de plana mayor, conductores, mecánicos… Para lo que hiciera falta y siempre dispuestos para la acción: unas hieráticas máquinas espartanas devotas del riesgo, el dolor y la sangre. Solo nos faltó un pasatiempo: entrar en combate y emborracharnos con la adrenalina de la batalla. Mas esta frustración la conjuró hace unos años nuestra estirpe. El privilegio fue para los denominados Héroes de Moqur. Nuestros herederos, los machacas de la 12.ª Cía. de la Ortiz de Zárate, se batieron durante más de cinco horas con la insurgencia talibán en la localidad de Sulgurpari, en la provincia de Badghis, al noroeste de Afganistán. Resultado: nueve talibanes abatidos y el CLP Javier Párraga herido de bala. Ocurrió en el verano de 2012. En este enlace os dejo la crónica, extraída de la revista Boina Negra. Este suceso fue reseñado por algunos medios de comunicación, pese al mutismo del Gobierno, que trató de que no fuera lo suficientemente aireado para que no calara en la opinión pública española: España no está en guerra, solo efectúa labores humanitarias, de «apoyo logístico» o de formación a las tropas locales. Las «verdades» oficiales de siempre con las que tranquilizar conciencias civiles.

Curso paracaidista 489

Toda la Brigada se sintió henchida de orgullo con esta épica (una nueva página de gloria se escribió en ella), honrada, en particular la III Bandera, la benjamina de la casa. Nuestros muchachos supieron cómo responder al ataque. Los veteranos que estuvimos en su regazo (en las 11.ª, 12.ª, 13.ª, 14.ª y 15.ª Cías.) os hacemos la ola, chavales. Si de algo sabe la Brigada es de combatir lo moruno. No hace falta que os recuerde que el libro de nuestra historia se abre precisamente en Ifni dándonos de hostias con los de las chilabas… Y espero que algún día un capítulo de este libro se cierre con el último yihadista muerto a manos de un paraca.

Pero también os digo una cosa, mis queridos celeporros. Siendo objetivo, manifiesto mi total desacuerdo con los principios y argumentos que llevan a nuestros chicos, militares en general, a jugársela fuera de nuestras fronteras. ¿Qué pintamos en las zonas calientes de medio mundo? Nada, salvo rendir pleitesía a los americanos y envolvernos en un servilismo borreguil camuflado en la retórica del interés nacional y en el ideario de las alianzas transatlánticas: el negocio de la guerra. No se nos ha perdido nada fuera. España actúa por presión internacional, y para dar la impresión de que somos algo relevante… enviamos a morir a lo mejor de nuestra gente. Después se les llena la boca con eso de que el hacer del Ejército español es reconocido y valorado donde quiera que esté presente… Yo también sé escribir discursos. Y lo mismo cabe decir en el súmmun de la Defensa Nacional, en la defensa de una nación que ya no se reconoce así misma. (Una constante en la historia de España, por cierto). Lo siento por los militares que profesan una idea romántica de España sin saber lo que ha significado en la historia del pensamiento el concepto «nación», por esos que se desviven por cuestiones como la «lealtad», el «deber cumplido», o la entrega sin reservas a las necesidades del débil, de la población civil, y todas esas cosas tan nobles. Pero dar la vida por un país decadente, sin valores de ningún tipo, donde todo vale, resultado de una progresía inculta que ha traicionado los principios de sus mayores, llena de políticos y monarcas corruptos, por una España vomitero de turistas borrachos, nido de mezquitas y de guacamayos que nos mean en la cara a ritmo de reguetón, de inmigrantes que exigen no sé qué papeles para no sé qué derechos, por una España que presume de escupirte a la cara contratos basura y largas colas de desempleados, es de subnormales profundos.

No es esta efeméride el lugar para iniciar un debate sobre el estado de la nación (tampoco de las causas u orígenes del terrorismo yihadista. Algo escribí al respecto en uno de mis libros), pero no está de más insistir en que quienes izan la roja y amarilla es ya, desde hace bastante tiempo, postureo y, sobre todo, ejercicio de cinismo, sean militares o civiles. Son basura colmada de falsedad e hipocresía. Véase sino lo ocurrido con todo el tema del Yak-42. A la mierda patrias, banderas, Trillos, Moreneses y lágrimas de cocodrilo de la marca Cospedal. Sogas al cuello. O, tocándonos más de cerca, ¿qué me decís del mediático caso del CLP Andrés Merino Benito? Joder, hasta la propia Brigada Paracaidista le dio la espalda. ¡¡Hasta dónde hemos llegado!!

Por otra parte, creado un problema ajeno a nosotros ahora toca «solucionarlo». Tenemos al enemigo en casa. Esto es lo que hemos conseguido al ponernos firmes al toque de corneta americano, consecuencia de una falta de personalidad y de carácter en la política española, y no digamos en las también corruptas cúpulas militares. Está en todas partes: a la vuelta de la esquina, en el cine, en un concierto, en el mercadillo, en el bar de enfrente, puede ser nuestro vecino… (Pensad en los atentados terroristas del 11-M y en los recientes de Barcelona). Estamos en una silenciosa guerra. Y quienes están más próximos a esta somos ahora nosotros: los veteranos paracaidistas. Tenemos una responsabilidad y una misión que cumplir sin «esperar el juicio de los hombres», ni mucho menos el de una Brigada envanecida en su autocomplacencia, carcomiéndose en el desamparo a sus hijos. Poco importa, no obstante. Y es que la «institución» paracaidista se está viendo superada por el coraje de quienes la conforman, principalmente por el de sus CLP. Los alumnos superan, en este caso, a la maestra, como si dijéramos. Sin embargo, no podemos renunciar a la Brigada aunque quisiéramos. No podemos renegar de lo que fuimos y de lo que seremos hasta que la tierra y el cielo nos sean leves: Caballeros Legionarios Paracaidistas. Los «sentados en el banquillo», pues, nos hallamos inmersos en esta contienda enmudecida en los códigos del fanatismo. Mas este ha de saber que solo hay alguien más letal en el mundo que un yihadista suicida: un veterano paracaidista cabreado haciendo cola en la caja de un Mercadona.

Han pasado treinta años, muchachosCurso paracaidista 489. Parece que fue ayer cuando la estridente chicharra nos movía a desafiar la arrogancia del abismo, cuando respirábamos el queroseno quemado que desprendían los motores de los aviones, cuando en los vientres de las señorías aladas manteníamos el equilibrio entre bandazos y ensordecedores rugidos al viento… ¡Qué tiempos! Muchas cosas han cambiado desde entonces en la Brigada Paracaidista: unas nuevas instalaciones (Paracuellos del Jarama), reubicación de las Banderas (la Tercera de vuelta a Murcia, la ciudad que la vio nacer), aparentemente un mejor equipamiento y mayor «profesionalidad»… y la incorporación de la mujer al diálogo de los arcabuces, alabardas y ballestas. Aquí las tenemos: Damas Legionarias Paracaidistas, ¡quién lo iba a decir! (Debe estar la Brigada muy falta de personal para echar mano de las tías y de sudacas que quieren ser «españoles» como sea. Mal asunto este de dar papeles a cambio de pegar tiros. Ya sabemos lo que sucede después…). Sí, un salto cualitativo importante, no hace falta jurarlo: hemos pasado del olor a tigre en las compañías al del Chilly Fresh, todo un hito. A las sufridas Maripilis les sienta muy bien la boina negra, todo hay que decirlo. Están muy guapas (floreros), en particular las suboficiales y oficiales de academia que van a la BRIPAC a trincar puntos e inflar currículo. La historia se repite, pero ahora con las mujeres: más imposturas… y rímel con galones para aupar feminismos cuarteleros. Dentro de poco las pistas americanas se sustituirán por carreras de tacones, y luego vendrá la creación de la IV Bandera Paracaidista «Boris Izaguirre». Bueno, no seamos alarmistas, hay que mirarlo por el lado positivo, especialmente por el de la mujer encomendada al Tercio: los mataos del chapiri han dejado de dar por el culo a las cabras y de comer los huevos a los carneros.

Para ir acabando, curso 489 (y 491, faltaría más), muchos de vosotros (rondando los 50 años o sobrepasándolos) seréis empresarios, ingenieros, camareros, abogados, policías, fontaneros, oficiales de la construcción, informáticos, continuado la carrera militar, estaréis en el paro… Tendréis una vida cómoda; otros, no tanto. Pero, en cualquier caso, sabéis que lo importante no es cómo nos trata la vida, sino cómo nos tratará la muerte, esta novia inseparable a la que alguno ya ha abrazado para siempre. Tener una buena muerte es nuestra máxima aspiración para dar sentido a la vida recorrida, para enseñar a los demás qué fue vivir siendo fieles a una forma de ser y de existir.

Os deseo lo mejor allí donde quiera que estéis.

Hasta siempre,

Cabo  E. B. de Rodrigo                                                                                                                                                 15.ª Cía., III BPAC Ortiz de Zárate

PD: lógicamente, por mi actual «nombre literario» no era como me conocíais. Lo utilizo para preservar cierto anonimato.

CURSOS PARACAIDISTAS 489 Y 491, FELIZ ANIVERSARIO. TODO UN HONOR.

Deja un comentario

Your email address will not be published.